La actividad física en niños y adolescentes

La sociedad tiende a ser cada vez más sedentaria y por ello las cifras de la obesidad son alarmantes.

La OMS señala que la inactividad física es un problema de salud mundial, y que hasta el 60% de la población no realiza la actividad física necesaria para obtener beneficios para la salud, con los riesgos que ello conlleva.

La Asociación Española de Pediatría ha elaborado un documento con consejos sobre actividad física para niños y adolescentes, señalando que la práctica de ejercicio físico debe ser incorporada a la vida cotidiana como un estilo de vida saludable que es recomendable adquirir desde la infancia, al igual que la higiene, la seguridad o el estudio.

En él se incluyen propuestas educativas que implican a profesionales de la salud, como los graduados en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, y así prevenir una parte muy importante de los perjuicios del sedentarismo.

Consejos sobre actividad física para niños

  • Realizar actividad física moderada o vigorosa durante un mínimo de 60 minutos diarios, pudiendo repartirse en dos o más sesiones, en su mayor parte aeróbica e intercalando actividades vigorosas para el fortalecimiento muscular y óseo tres veces a la semana.
  • Evitar el sedentarismo. En los desplazamientos cotidianos es recomendable caminar, utilizar la bicicleta y subir por las escaleras en lugar de utilizar medios de transporte, ascensores y escaleras mecánicas, realizar ejercicio en el tiempo del recreo escolar y potenciarlas actividades extraescolares.
  • El desarrollo de la actividad y ejercicio físico será un momento de diversión y juego. Son preferibles las actividades en grupo, divertidas y al aire libre que permitirán un refuerzo positivo y serán más fáciles de incorporar a lo cotidiano.
  • Asegurar que el entorno físico en el que se practique una actividad sea adecuado y sin peligros. Del mismo modo, también se deben cumplir las normas de seguridad básicas para la práctica de cualquier deporte (utilización de casco y protecciones en caso necesario, material reflectante para evitar atropellos, etc.).
  • La actividad física se recomienda en cualquier condición de salud. La práctica habitual de actividad física ha mostrado innumerables beneficios, adaptada a cada situación o enfermedad, mejorando globalmente el estado de salud (condición cardiorrespiratoria, actitud, estado de ánimo, capacidad de recuperación física, etc.) y la evolución clínica de los niños con enfermedad crónica y discapacidad.
  • A la hora de hacer deporte, hay que asegurar el aporte de líquidos, sobre todo cuando la actividad es intensa y el ambiente caluroso. Todo ello es importante para que la práctica de ejercicio sea provechosa, fácil de asumir y sin riesgo metabólico.

Merece la pena trabajar por conseguir que más niños hagan ejercicio físico y haya menos obesidad. Tanto padres como profesores deberán apoyarlos y acompañarles en sus juegos, en sus deportes, en una alimentación equilibrada, predicando con el ejemplo.

Vía / AEPED y Bebes y más

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