Mindfulness, también para el público infantil

Mindfulness: Ejercicios para fomentar y fortalecer la concentración y el bienestar de los más pequeños

No es magia. De momento, no es la cura de todos nuestros males. Pero sí se trata de un término que cada vez escuchamos más entre los docentes y psicólogos. Todavía hay mucha gente que no sabe de qué se trata. Otros creen que tiene que ver con la relajación y la meditación, y aunque podría asociarse y adquirir estas técnicas como herramientas, no es un término oriental ni budista.

Lo cierto es que el Mindfulness es una técnica más científica que mística, y que, aunque pueda confundirse, no tiene nada que ver con la creencia de cada uno. Después de estudios e investigaciones provenientes de la psicología clínica, se ha determinado que lo que llamamos Mindfulness, traducido como “conciencia plena de uno mismo”; puede ayudarnos a – en última instancia- ser más felices y aumentar considerablemente nuestra calidad de vida.

Como sabemos, los niños son los individuos-esponja, es decir, tienen una capacidad innata para absorber conocimientos, técnicas y habilidades con rapidez y agilidad. Así es también con los hábitos. Aunque para un niño, debido a su temprano desarrollo, es difícil entender la esencia de una técnica psicológica; sí les resulta sencillo llevarla a cabo, siempre y cuando se tenga en cuenta su forma de entender las cosas: jugando.

Pedagogía creativa, también con Mindfulness

EscoCultura siempre ha tenido claro que un niño aprende de verdad cuando se está divirtiendo, y cuando eso ocurre, lo cierto es que no hay mucha distracción que tenga que ver con el pasado ni con el futuro; se encuentran solamente en el presente.

En el caso del Mindfulness, habría que incluir algo más: trabajar la conciencia plena de lo que estamos experimentando en cada momento. Esto es, cómo nos sentimos, qué sensaciones tenemos, qué y por qué pensamos ciertas cosas. Por tanto, una vez identificado nuestro mecanismo mental, empezamos a hacernos preguntas y por último, la tendencia casi siempre será querer mejorar, crecer y sentirnos mejor.

¿Cómo enseñamos a un niño a practicar Mindfulness?

No siempre todas las actividades que realiza un niño tienen que ver con la diversión. A veces también se les exige más concentración y más esfuerzo mental. Al desarrollar la habilidad que define a esta técnica psicológica, se producirán -a medio y largo plazo-, cambios neuronales que ayuden al niño a realizar dichas actividades más complejas o tediosas con una mayor concentración y disfrute.

Estas son algunas de las técnicas para lograr que los pequeños empiecen a practicar el mindfulness, aunque ni siquiera sean conscientes de ello:

  • Pregúntale cómo se siente. De esta manera, empezará a reconocer sus sentimientos y pensamientos, y podrá mejorar la conciencia de sí mismo.
  • Pídele que recuerde cómo se sintió hace unas horas, por ejemplo, cuando se levantó por la mañana. Se reconocerá a sí mismo en el pasado, entendiendo mejor su comportamiento, y puede que e a partir de ahora se pare un poco más a pensar en éste.
  • Escúchale, no le interrumpas. A los niños les cuesta más trabajo explicarse. Es una capacidad que se va desarrollando poco a poco y que también tiene que ver con la manera en que se escuchan a sí mismos.

mindfulness

¿Qué mejora con Mindfulness?

Según Mariló Gascón, psicóloga y especialista en esta materia –sobre todo con niños- con esta técnica mejora,

  • La capacidad de observar nuestros procesos mentales y emocionales, en lugar de vernos arrastrados por ellos
  • La empatía y la forma de percibir las emociones de los demás
  • La creatividad a la hora de resolver los “problemas” de la vida cotidiana
  • El propio sentimiento de tranquilidad, seguridad y control ante situaciones estresantes / conflictivas.

 

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